martes, 28 de enero de 2014

Entrevista en El Periódico de Aragón

A fin de que a través de mis respuestas podáis conocerme mejor, os dejo la entrevista que con motivo de la obtención del "VI Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeches" me realizó Joaquín Carbonell para El Periódico de Aragón

Pregunta (P): Es el tercer premio que obtiene. ¿Entiende la literatura como un concurso?
Respuesta (R): La entiendo como un regalo. Escribo porque me encanta escribir. Es verdad que cada premio supone una alegría al conllevar un reconocimiento de tu obra. Pero no es menos cierto que, en estos tiempos de crisis, los certámenes literarios pueden convertirse en una salida (a veces la única) para que aquello que creas pueda ser publicado.
(P): ¿Detecta un avance en su calidad como escritor?
(R): Quizá esta respuesta la darían mejor mis lectores. Personalmente creo que he madurado, aunque pueda haber perdido en el camino cierta dosis de frescura. Eso sí, disfruto redactando como el que más y no he dejado nunca de ser fiel a esta máxima: escribir para compartir.
(P): En la novela premiada aparecen muchos personajes. ¿Cómo controla el ritmo de todos ellos?
(R): Las protagonistas son siete mujeres que viven siete historias independientes en lugares y condiciones muy distintas, pero que mantienen un nexo común: la búsqueda de su padre desaparecido. Conforme vas tejiendo la historia percibes que esos personajes adquieren vida propia. Mi tarea consiste en que a través de sus interrelaciones todo acabe cuadrando.
(P): Usted es médico: ¿Qué lugar ocupa la literatura? No sé si es preciso aspirar a la profesionalidad para dar lo mejor de uno...
(R): La Medicina es mi vocación, de lo que vivo. La Literatura es mi pasión, a lo que dedico mi tiempo libre. Por eso ocupa un lugar prioritario en mi vida. Escribiendo me relajo, sonrío, aparco los problemas… E incluso a veces consigo que les pase eso mismo a quienes luego me leen. Jamás me he planteado vivir de lo que escribo. Y es que con ello me siento sobradamente pagado.
(P): ¿Prefiere una obra con cierto estilo temático o asuntos muy dispares?
(R): Prefiero escribir sobre lo que siento y lo que acaban sintiendo mis personajes. A veces la trama es la excusa para ello. También me gusta incluir cuentos, relatos o citas en la novela, que inviten a pensar. Y reconozco que me agradan los escenarios lejanos. Frankfurt, Buenos Aires, Kigali o Bagdad son algunos de los lugares en los que discurre “Siete paraguas al sol”. Tal vez sea porque de siempre me ha apasionado viajar.
(P): ¿Le inquieta el futuro de la literatura con la aparición de los nuevos formatos de lectura?
(R): Francamente, no. Yo sigo siendo del formato de papel, pero si las nuevas tecnologías facilitan el acceso a los libros, bienvenidas sean. Lo que me preocupa es la crisis del sector editorial (por el cierre de oportunidades que conlleva) y que tengamos unos índices de lectura tan bajos. Quien no lee, no sabe lo que se pierde.
(P): ¿Es consciente de que ya mucha gente se descarga libros gratuitamente?
(R): Lo sé y me parece estupendo mientras se haga legalmente. Hay muchos autores que cuelgan su obra en la red y editoriales que permiten el acceso a distintos capítulos. El problema surge cuando se hace con fines lucrativos de espaldas a ellos. De hecho, hubo una página web que permitía descargar mi anterior novela sin que tuviéramos constancia alguna ni mi editorial ni yo.
(P): ¿Qué planes contempla próximamente?
(R): Además de escritor, me encanta sentirme cuentacuentos. Todas las noches le cuento uno a mi hijo antes de dormir. Quizá por ello, y aunque nunca antes haya compuesto expresamente para niños, me apetece escribir un libro de relatos infantiles. Sin duda, se trata de un reto difícil… Pero, conociéndome, sé que lo voy a disfrutar. 

martes, 21 de enero de 2014

En aquella Educación General Básica

En aquella Educación General Básica (EGB) de tiza sin colores, pupitre carcomido y aula de adobe, todo se aprendía cantando. La tabla de multiplicar:
- ¡Cinco por una cinco, cinco por dos diez, cinco por tres quince…!
Las excelencias de nuestra geografía:
- ¡España limita al norte con los Pirineos, al este con el Mediterráneo, al oeste con Portugal…!
Los deberes que reza el catecismo:
- ¿Eres cristiano? ¡Sí, soy cristiano por la gracia de Dios!
Éramos tan pocos los niños del colegio que, además de pentagrama, compartimos infancia entera: izado de estandarte los lunes a las nueve, señorita en los buenos días, quina con yema a la hora del recreo, mapamundi en la orla, enciclopedia de espíritu nacional. Y sobre todo canciones, muchas canciones.
Las de enero dedicadas al nuevo año, para que traiga buenos caldos, nidos al campanario, jarabe contra la tisis. Las de marzo por la primavera; ¡que ninguna tormenta quiebre más espigas! En mayo para la Virgen, a la que colmábamos de flores y rosarios. En septiembre la vendimia, noviembre a la matanza del cochino, diciembre por Navidad....

Nota: Párrafo perteneciente al relato Soñando a Dulcinea, incluido en mi libro "El amor azul marino".

sábado, 11 de enero de 2014

En la línea de salida

Se marchó el 2013 y ha llegado este nuevo 2014. En lo literario, a lo largo del año pasado publiqué tres de mis relatos en otras tantas antologías: "Cuentos desde la diversidad" (Libros del Innombrable, con el cuento El guepardo y la tortuga), "Praga, antología de relatos" (MAR Editor, con mi historia Donde duermen las leyendas) y "Cuentos para compartir" (a beneficio de Aspanoa, con Mi globo más grande)... Impartí una docena de sesiones de cuentacuentos, alguna tan entrañable como la realizada en el Servicio de Pediatría del Hospital Infantil de Zaragoza, o tan inolvidable como el encuentro que tuve en el Centro Penitenciario de Daroca... Participé en actividades de distintos institutos, en reuniones de clubs de lectura... Promocioné también mi ópera prima "El amor azul marino" en la plataforma de Amazon... Y puse el punto final a mi última obra, "Nanas para un Principito", esa colección de cuentos y vivencias dedicada a mi pequeño Manuel -si bien debo reconocer que en estos tiempos tan duros para el mundo editorial, me está costando demasiado que vea la luz.
Ahora estamos de nuevo en la línea de salida de otro año en el que, dadlo por seguro, no os dejaré de contar.